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miércoles, 6 de mayo de 2009

Poesía más poesía .-14-

¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI MI NOMBRE?

¿Qué significa para ti mi nombre?
Morirá como muere el triste ruido
de ola que rompe en la lejana orilla,
cual son nocturno en el bosque tupido.

Como único recuerdo, en un papel
dejó su muerto rastro, semejante
a un epitafio en raros caracteres
en una lengua que no entiende nadie.

¿Qué fue de él? Olvidado está hace tiempo
entre emociones agitadas, nuevas,
porque no dejará a tu alma mi nombre
memoria alguna que sea pura o tierna.

Pero en las horas tristes, en silencio,
pronuncia con angustia el nombre mío:
Di: ¿hay en el mundo quien de mí se acuerde?
¿hay corazón en el que yo esté vivo?

ALEXANDR PUSHKIN
Rusia-1799
De “Antología lírica”

miércoles, 22 de abril de 2009

POESIA MÁS POESÍA -10-

A LO MEJOR, SOY OTRO...

A lo mejor, soy otro; andando, al alba, otro que marcha
en torno a un disco largo, a un disco elástico:
mortal, figurativo, audaz diafragma.
A lo mejor, recuerdo al esperar, anoto mármoles
donde índice escarlata, y donde catre de bronce,
un zorro ausente, espúreo, enojadísimo.
A lo mejor, hombre al fin,
las espaldas ungidas de añil misericordia,
a lo mejor, me digo, más allá no hay nada.

Me da la mar el disco, refiriéndolo,
con cierto margen seco, a mi garganta;
¡nada en verdad, más ácido, más dulce, más kanteano!

Pero sudor ajeno, pero suero
o tempestad de mansedumbre,
decayendo o subiendo, ¡eso, jamás!

Echado, fino, exhúmome,
tumefacta la mezcla en que entro a golpes,
sin piernas, sin adulto barro, ni armas,
una aguja prendida en el gran átomo...¡No! ¡Nunca! ¡Nunca ayer! ¡Nunca después!

Y de ahí este tubérculo satánico,
esta muela moral de plesiosaurio
y estas sospechas póstumas,
este índice, esta cama, estos boletos.


CÉSAR VALLEJO
Perú-1892

lunes, 13 de abril de 2009

POESÍA MÁS POESÍA -8-

ALCOHOL Y SÍLABAS

La primera palabra es ábreme, vengo
del frío, dame la escritura
para quemarme libre del énfasis, hoy
en el límite del escalón sonámbulo, justo
en la vuelta 26
de esta corrida con la muerte

porque el tiempo está ahí con su materia
traslúcida, en este aire adivino
que me sube por las venas sin que sea yo
este yo que vuela y anda animal
sagitario por las calles, alcohol y sílabas

celebrando el cumpleaños del loco en la peor de las sintaxis
de diciembre, viéndolo todo
por anticipado en el marco sin espejo, el amor
y el vértigo, lo simultáneo
de estar en todas partes:
¿hay Dios
en esta quebrazón de copas, o lo que va a estallar
es el mundo?

GONZALO ROJAS
(Chile-1917)
De "La miseria del hombre"

martes, 31 de marzo de 2009

POESÍA MÁS POESÍA -7-

EL POEMA

Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya no son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra, el pájaro,
aquéllos, los que al principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.


PEDRO SALINAS
(España-1891)
De "Todo más claro y otros poemas"

lunes, 23 de marzo de 2009

POESÍA MÁS POESÍA -5-

DESPUÉS DE LOS CINCUENTA

Después de los cincuenta espero dedicarme a vivir.
Y aunque la mano venga que nadie sabe de eso,
igual lo intentaré, pensando que versos he podido,
y el poema deja el camino libre para la vida.

Y cuando los grandes candidatos de las artes y las letras
y cuando los políticos del alma se bajen los pantalones,
por un instante de vida vivida, de poesía inmortal.
Contestaré y no contestaré, tranquila, apasionadamente.

De atreverme a vivir después de los cincuenta años,
y de la herida por la cual sangra todo lenguaje
me siento estrictamente responsable, me duele a mí.
Y si vivo y si quiero vivir como una alondra en libertad
quiero decir, quiero abrir una puerta a los misterios:

MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "La patria del poeta"

martes, 17 de marzo de 2009

POESÍA MÁS POESÍA -3-

LA PRIMERA INQUIETUD

En las mañanas de febrero
mes de las uvas casi todos los años
mes de las lluvias en algunos años como éste.
Cansados, percudidos por este calor insoportable
que no aguanto más querida mía.
Alegre o desconsolado sólo en la ciudad miserable y querida
esperando la muchacha prohibida para el juego que haremos.
Sorprendidos
enteramente sorprendidos de nuestra indolencia
de nuestra falta de crueldad para el amor
para la firme juventud de ahora.

Febrero llueve la ciudad
maldita enamorada
dulce ciudad de Buenos Aires
donde en las mañanas uno puede
hacerse a la tarea de los nombres definitivamente aprendidos
a la tarea, de no te vayas querida
ven, juguemos juntos a la mujer y al hombre.
Desesperados. Atormentados. Enamorados. Libres.
En esta tierra ahora,
donde la lluvia hace verdes tus olores, el corazón
el exacto momento de las maravillosas palabras.

Comenzar
Arreglar los miedos a la medida del amor
Las lluvias a la medida del amor.


MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "22 poemas y la máquina electrónica o
Cómo desesperar a los ejecutivos"

jueves, 12 de marzo de 2009

Poesía. "La soledad" de Rafael Alberti

LA SOLEDAD

Escena I

Vendrá.
Vendrá.
Lo ha escrito.
La semana que viene.
Mientras, blanqueo la casa,
arreglo la cocina,
termino de pintar el techo de la alcoba.
Ahora
tengo una nueva cama,
dos sillas de nogal,
una cómoda, un buen palanganero,
una mesa que no se tambalea…
somos dos solamente… ¿Qué más puedo querer?
Afuera,
en mitad del jardín,
engordan los tomates…
Hay acelgas, lechugas,
rábanos, zanahorias…
Las patatas,
reventando en la tierra,
sólo están esperando su llegada.
Las ramas del durazno se doblan… El ciruelo
no puede aguantar más… Cuando los miro,
parece que me dicen: “No nos toques. Ya viene.”
Tengo un gallo cantor
y hasta siete gallinas ponedoras…
Todo está preparado.
Vendrá. Pienso que el martes…
si no, a lo más tardar,
la mañana del miércoles…
o quizás en la noche… Sí, mejor… ¡En la noche!

Escena II
Vendrá.
Vendrá.
Lo ha escrito.
Ya pasó una semana.
Viene desde muy lejos…
De allá del norte… En tren…
Casi dos mil kilómetros…
Muy lejos… Malos trenes…
Y el calor… Y el polvo
que entra por todas partes…
La casa está ya lista: una paloma blanca
de cal pura… Lucientes,
más brillantes que el oro,
la sartén, el perol, la cacerola… Y luego,
la cama grande, grande… cubierta de una colcha
de colores, con pájaros…
Pero muchos kilómetros sin nadie… Eso me han
dicho…
Y el calor… Y el polvo…
Tendrá sed… Aquí, el agua
no falta casi nunca… Va a gustarle esto mucho…
Poco trabajo para ella… Yo
lo haré todo. Soy fuerte todavía…
¿Ella? Bueno. Veremos.
Es mi mujer… no quiero que se canse.
“Trae aquí esos tomates... Mira, aquéllos de allá,
tan colorados…” Nunca los ha visto.
Dirá que no… “¿Lechugas como éstas,
tan blancas? ¿Y los rábanos? ¡tampoco!
Vamos, mujer… Te esperan las gallinas…
¿Qué más quieres? El postre
ahí lo tienes colgado del ciruelo.
Extiende el delantal y sacude una rama…”
ya es muy tarde. Le tomo la cintura…
Se sonríe… ¡Qué hermosa!
Apagamos la luz…
Así. ¡Cuántos kilómetros!
Hoy es miércoles ya… Vendrá esta noche.

Escena III
¿Vendrá?
Puede que venga.
Lo dice en esta carta que aquí llevo.
Se está yendo el verano… Y llueve. Las patatas…
¡cuántas ya se han podrido!
Los tomates se hincharon de tal modo
que rodaron por tierra, derramándose.
La fruta se acabó. Nunca los pájaros
comieron más duraznos y ciruelas.
Las acelgas… ¡Qué viejas y amarillas
están ya! ¡Qué buen tonto
sería si plantara de nuevo más lechugas!
Las gallinas cloquean por los muertos sembrados.
La lluvia ha enverdecido el banco de la casa.
La cocina está negra de hollín… Miro las sillas…
Una está sin usar… la otra ya tiene
partido un palo… El suelo
cruje sucio de tierra.
En un rincón, la escoba se aburre. Hace ya un mes
que no lavo las sábanas… Tan sólo,
enganchada de un clavo del muro de la alcoba,
sigue la nueva colcha de los pájaros.
Llega el otoño ya.
Mi mujer no ha venido. Yo no la conocía…
No la conocí nunca.
Era joven. Lo sé.
Unos veintidós años…
Aquí tengo su carta…
Yo he cumplido sesenta…
El polvo… El calor… Tal vez tantos kilómetros…
¡Vaya usted a saber!


RAFAEL ALBERTI
España-1902
De “Poemas escénicos”

lunes, 9 de marzo de 2009

Poesía. "El viejo amigo" de Yevgueni Yevtushenko

EL VIEJO AMIGO

Sueño con un viejo amigo
que ahora es mi adversario,
pero lo veo como antes
como mi amigo.
Ya no está junto a mí,
pero en mí vive.
Mi mente gira
en torno de los sueños.
Sueño con mi viejo amigo
su grito confesional junto al muro
en una escalera tan alta
que hasta el diablo podría romperse allí una pierna.
Y su odio,
no hacia mí, sino hacia aquellos
que nos odiaban y que, por suerte,
nos seguirán odiando.
Sueño con mi viejo amigo
como con un primer amor perdido sin remedio.
Jugamos temerariamente,
jugamos en la batalla.
Y ahora somos enemigos,
nosotros que éramos como hermanos.
Sueño con mi viejo amigo
como aquellos soldados
que perdieron la guerra
sueñan con el ondear de las banderas.
No somos el uno sin el otro
y si somos enemigos,
se trata de otra época.
Sueño con mi viejo amigo,
un tonto como yo.
No importa dilucidar
quién tiene la razón.
¿Para qué un nuevo amigo?
Preferible es un viejo enemigo.
Un enemigo puede ser nuevo.
pero el único amigo es el viejo amigo.

YEVGUENI YEVTUSHENKO
(Siberia-1933)
De "¡La mitad no quiero de nada!"

martes, 24 de febrero de 2009

Poesía. "Las ciudades" de Vicente Huidobro

LAS CIUDADES

En las ciudades
La gente habla
Habla
Pero nadie dice nada

La tierra desnuda gira todavía
Y hasta las piedras gritan

Soldados vestidos de nubes azules
El cielo envejece entre las manos
Y la canción en la trincheras

Los trenes se alejan sobre cuerdas paralelas

En todas las estaciones se llora

El primer muerto fue un poeta
Un pájaro escapó de su herida

El aeroplano blanco de nieve
Gruñe entre las palomas del atardecer

Un día
se ha perdido en el humo de los cigarros

Nublados del cielo
Nublados de las fábricas

Es un espejismo

Las heridas de los aviadores sangran en todas las estrellas
Un grito de angustia
Se ahogó en la bruma
Y un niño arrodillado
Alza las manos

TODAS LAS MADRES DEL MUNDO LLORAN

VICENTE HUIDOBRO
(Chile, 1893)
Del libro "Hallalí", 1918

lunes, 16 de febrero de 2009

Poesía. "El cuerpo deshabitado" de Rafael Alberti

EL CUERPO DESHABITADO
5

Dándose contra los quicios,
contra los árboles.

La luz no le ve, ni el viento,
ni los cristales.
Ya, ni los cristales.

No conoce las ciudades.
No las recuerda.
Va muerto.
Muerto, de pie, por las calles.

No le preguntéis. ¡Prendedle!
No, dejadle.

Sin ojos, sin voz, sin sombra.
Ya, sin sombra.
Invisible para el mundo,
para nadie.

RAFAEL ALBERTI
(España-1902)
De "Sobre los Ángeles"

sábado, 31 de enero de 2009

Poesía. "A un ruiseñor" de José de Espronceda

A UN RUISEÑOR

Canta en la noche, canta en la mañana,
ruiseñor, en el bosque tus amores;
canta, que llorará cuando tú llores
el alba perlas en la flor temprana.

Teñido el cielo de amaranto y grana,
la brisa de la tarde entre las flores
suspirará también a los rigores
de tu amor triste y tu esperanza vana.

Y en la noche serena, al puro rayo
de la callada luna, tus cantares
los ecos sonarán del bosque umbrío;

y vertiendo dulcísimo desmayo
cual bálsamo suave en mis pesares,
endulzará tu acento el llanto mío.

JOSÉ DE ESPRONCEDA
(España-1808)
Publicado en la revista El Pensamiento,
núm. 4, el 30 de junio de 1841

lunes, 22 de diciembre de 2008

6. HOMENAJE AL POETA LEOPOLDO DE LUIS POR EL GRUPO CERO

Palabras de Leopoldo de Luis



Conocemos la dificultad de realizar una antología poética, siempre hay exclusiones hirientes e inclusiones injustas. No obstante, hay olvidos demasiado grosos para ser pasados por alto. Recomendamos al Diario El País, que en su próxima antología incluya a “los grandes excluidos”. Uno de ellos es nuestro gran poeta Leopoldo de Luis.
Leopoldo de Luis es un poeta y crítico español nacido en Córdoba en 1918. Licenciado en magisterio. Radicado en Madrid desde los 18 años, donde colaboró activamente en las revistas «Garcilaso», «Espadaña», «Cántico», «Ínsula», «Poesía Española» y «Revista de Occidente». Está considerado como un valioso representante de la poesía de la post-guerra.
Su primera obra poética «Alba del Hijo» fue publicada en 1946, a la que siguieron «Huésped de un tiempo sombrío» en 1948, «Juego limpio» en 1957, «La luz a nuestro lado» en 1964, «Igual que guantes grises» en 1979, «Una muchacha mueve la cortina» en 1983 y «Del temor y la miseria» en 1985, etc.
Destacan entre otros premios concedidos a su obra poética: El premio Nacional de Literatura en 1979 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en el año 2003.
Otros premios: el Ausias March, el Francisco de Quevedo, el Pedro Salinas del Ateneo Español, el Internacional de Poesía Miguel Hernández, el premio Pablo Menassa de Lucia por su libro «Generación del 98».
Falleció en noviembre de 2005.