EL POEMA
Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya no son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra, el pájaro,
aquéllos, los que al principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.
PEDRO SALINAS
(España-1891)
De "Todo más claro y otros poemas"
martes, 31 de marzo de 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
POESÍA JOVEN
LA CABELLERA DEL TIEMPO
Ardiente cabellera,
piel trabajada por el tiempo.
Coronada de triunfos,
de dulzura,
de hondas pasiones,
movimiento
calma
luz reflejada en la mirada,
la cabellera cae
mecida por el viento.
Cruz González Cardeñosa
Ardiente cabellera,
piel trabajada por el tiempo.
Coronada de triunfos,
de dulzura,
de hondas pasiones,
movimiento
calma
luz reflejada en la mirada,
la cabellera cae
mecida por el viento.
Cruz González Cardeñosa
miércoles, 25 de marzo de 2009
POESÍA MÁS POESÍA -6-
QUIERO SABER
Dime pronto el secreto de tu existencia;
quiero saber por qué la piedra no es pluma,
ni el corazón un árbol delicado,
ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos
no se va hacia la mar como todos los buques.
Quiero saber si el corazón es una lluvia o margen,
lo que se queda a un lado cuando dos se sonríen,
o es sólo la frontera entre dos manos nuevas
que estrechan una piel caliente que no separa.
Flor, risco o duda, o sed o sol o látigo
el mundo todo es uno, la ribera y el párpado,
ese amarillo pájaro que duerme entre dos labios
cuando el alba penetra con esfuerzo en el día.
Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo,
esa dificultad de unir dos carnes íntimas,
esa separación de los pechos tocados
por una flecha nueva surtida entre lo verde.
Musgo o luna es lo mismo, lo que a nadie sorprende,
esa caricia lenta que de noche a los cuerpos
recorre como pluma o labios que ahora llueven.
Quiero saber si el río se aleja de sí mismo
estrechando unas formas en silencio,
catarata de cuerpos que se aman como espuma,
hasta dar en la mar como el placer cedido.
Los gritos son estacas de silbo, son lo hincado,
desesperación viva de ver los brazos cortos
alzados hacia el cielo en súplicas de lunas,
cabezas doloridas que arriba duermen, bogan,
sin respirar aún como láminas turbias.
Quiero saber si la noche ve abajo
cuerpos blancos de tela echados sobre tierra,
rocas falsas, cartones, hilos, piel, agua quieta,
pájaros como láminas aplicadas al suelo,
o rumores de hierro, bosque virgen al hombre.
Quiero saber altura, mar vago o infinito;
si el mar es esa oculta duda que me embriaga
cuando el viento traspone crepones transparentes,
sombra, pesos, marfiles, tormentas alargadas,
lo morado cautivo que más allá invisible
se debate, o jauría de dulces asechanzas.
VICENTE ALEIXANDRE
España-1898
De "La destrucción o el amor"
Dime pronto el secreto de tu existencia;
quiero saber por qué la piedra no es pluma,
ni el corazón un árbol delicado,
ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos
no se va hacia la mar como todos los buques.
Quiero saber si el corazón es una lluvia o margen,
lo que se queda a un lado cuando dos se sonríen,
o es sólo la frontera entre dos manos nuevas
que estrechan una piel caliente que no separa.
Flor, risco o duda, o sed o sol o látigo
el mundo todo es uno, la ribera y el párpado,
ese amarillo pájaro que duerme entre dos labios
cuando el alba penetra con esfuerzo en el día.
Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo,
esa dificultad de unir dos carnes íntimas,
esa separación de los pechos tocados
por una flecha nueva surtida entre lo verde.
Musgo o luna es lo mismo, lo que a nadie sorprende,
esa caricia lenta que de noche a los cuerpos
recorre como pluma o labios que ahora llueven.
Quiero saber si el río se aleja de sí mismo
estrechando unas formas en silencio,
catarata de cuerpos que se aman como espuma,
hasta dar en la mar como el placer cedido.
Los gritos son estacas de silbo, son lo hincado,
desesperación viva de ver los brazos cortos
alzados hacia el cielo en súplicas de lunas,
cabezas doloridas que arriba duermen, bogan,
sin respirar aún como láminas turbias.
Quiero saber si la noche ve abajo
cuerpos blancos de tela echados sobre tierra,
rocas falsas, cartones, hilos, piel, agua quieta,
pájaros como láminas aplicadas al suelo,
o rumores de hierro, bosque virgen al hombre.
Quiero saber altura, mar vago o infinito;
si el mar es esa oculta duda que me embriaga
cuando el viento traspone crepones transparentes,
sombra, pesos, marfiles, tormentas alargadas,
lo morado cautivo que más allá invisible
se debate, o jauría de dulces asechanzas.
VICENTE ALEIXANDRE
España-1898
De "La destrucción o el amor"
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"Vicente Aleixandre" "Quiero saber",
poesía
lunes, 23 de marzo de 2009
POESÍA MÁS POESÍA -5-
DESPUÉS DE LOS CINCUENTA
Después de los cincuenta espero dedicarme a vivir.
Y aunque la mano venga que nadie sabe de eso,
igual lo intentaré, pensando que versos he podido,
y el poema deja el camino libre para la vida.
Y cuando los grandes candidatos de las artes y las letras
y cuando los políticos del alma se bajen los pantalones,
por un instante de vida vivida, de poesía inmortal.
Contestaré y no contestaré, tranquila, apasionadamente.
De atreverme a vivir después de los cincuenta años,
y de la herida por la cual sangra todo lenguaje
me siento estrictamente responsable, me duele a mí.
Y si vivo y si quiero vivir como una alondra en libertad
quiero decir, quiero abrir una puerta a los misterios:
MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "La patria del poeta"
Después de los cincuenta espero dedicarme a vivir.
Y aunque la mano venga que nadie sabe de eso,
igual lo intentaré, pensando que versos he podido,
y el poema deja el camino libre para la vida.
Y cuando los grandes candidatos de las artes y las letras
y cuando los políticos del alma se bajen los pantalones,
por un instante de vida vivida, de poesía inmortal.
Contestaré y no contestaré, tranquila, apasionadamente.
De atreverme a vivir después de los cincuenta años,
y de la herida por la cual sangra todo lenguaje
me siento estrictamente responsable, me duele a mí.
Y si vivo y si quiero vivir como una alondra en libertad
quiero decir, quiero abrir una puerta a los misterios:
MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "La patria del poeta"
viernes, 20 de marzo de 2009
POESÍA MÁS POESÍA -4-
NOCHE DEL RIN
Mi copa está llena de un vino tembloroso como una llama
Escuchad la lenta canción de un barquero
Que cuenta haber visto a siete mujeres bajo la luna
Retorcer sus cabellos verdes y largos hasta los pies
En pie cantad más alto y bailad una ronda
Para que deje de escuchar ya la canción del barquero
Y traed cerca de mí a todas las muchachas rubias
De mirada inmóvil y trenzas recogidas
El Rin, el Rin está ebrio ahí donde las viñas se miran en el agua
Todo el oro de las noches cae estremecido para reflejarse ahí
La voz canta siempre hasta casi en estertor morir
A esas hadas de pelo verde que hechizan el verano
Mi copa se quebró como una carcajada.
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Italia-1880)
Traducción: Claire Deloupy
Mi copa está llena de un vino tembloroso como una llama
Escuchad la lenta canción de un barquero
Que cuenta haber visto a siete mujeres bajo la luna
Retorcer sus cabellos verdes y largos hasta los pies
En pie cantad más alto y bailad una ronda
Para que deje de escuchar ya la canción del barquero
Y traed cerca de mí a todas las muchachas rubias
De mirada inmóvil y trenzas recogidas
El Rin, el Rin está ebrio ahí donde las viñas se miran en el agua
Todo el oro de las noches cae estremecido para reflejarse ahí
La voz canta siempre hasta casi en estertor morir
A esas hadas de pelo verde que hechizan el verano
Mi copa se quebró como una carcajada.
GUILLAUME APOLLINAIRE
(Italia-1880)
Traducción: Claire Deloupy
miércoles, 18 de marzo de 2009
POESÍA JOVEN
PALABRAS
Palabras
para este rincón de la vida
ni manos, ni carne, ni besos encontrados.
Vacías palabras sin núcleo ni sentido,
extensas palabras donde habitar
sin nombre ni memoria, sin patria,
en el límite último de mi ser
humano.
CARMEN SALAMANCA GALLEGO
De "Entre palabras"
Palabras
para este rincón de la vida
ni manos, ni carne, ni besos encontrados.
Vacías palabras sin núcleo ni sentido,
extensas palabras donde habitar
sin nombre ni memoria, sin patria,
en el límite último de mi ser
humano.
CARMEN SALAMANCA GALLEGO
De "Entre palabras"
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palabras
martes, 17 de marzo de 2009
POESÍA MÁS POESÍA -3-
LA PRIMERA INQUIETUD
En las mañanas de febrero
mes de las uvas casi todos los años
mes de las lluvias en algunos años como éste.
Cansados, percudidos por este calor insoportable
que no aguanto más querida mía.
Alegre o desconsolado sólo en la ciudad miserable y querida
esperando la muchacha prohibida para el juego que haremos.
Sorprendidos
enteramente sorprendidos de nuestra indolencia
de nuestra falta de crueldad para el amor
para la firme juventud de ahora.
Febrero llueve la ciudad
maldita enamorada
dulce ciudad de Buenos Aires
donde en las mañanas uno puede
hacerse a la tarea de los nombres definitivamente aprendidos
a la tarea, de no te vayas querida
ven, juguemos juntos a la mujer y al hombre.
Desesperados. Atormentados. Enamorados. Libres.
En esta tierra ahora,
donde la lluvia hace verdes tus olores, el corazón
el exacto momento de las maravillosas palabras.
Comenzar
Arreglar los miedos a la medida del amor
Las lluvias a la medida del amor.
MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "22 poemas y la máquina electrónica o
Cómo desesperar a los ejecutivos"
En las mañanas de febrero
mes de las uvas casi todos los años
mes de las lluvias en algunos años como éste.
Cansados, percudidos por este calor insoportable
que no aguanto más querida mía.
Alegre o desconsolado sólo en la ciudad miserable y querida
esperando la muchacha prohibida para el juego que haremos.
Sorprendidos
enteramente sorprendidos de nuestra indolencia
de nuestra falta de crueldad para el amor
para la firme juventud de ahora.
Febrero llueve la ciudad
maldita enamorada
dulce ciudad de Buenos Aires
donde en las mañanas uno puede
hacerse a la tarea de los nombres definitivamente aprendidos
a la tarea, de no te vayas querida
ven, juguemos juntos a la mujer y al hombre.
Desesperados. Atormentados. Enamorados. Libres.
En esta tierra ahora,
donde la lluvia hace verdes tus olores, el corazón
el exacto momento de las maravillosas palabras.
Comenzar
Arreglar los miedos a la medida del amor
Las lluvias a la medida del amor.
MIGUEL OSCAR MENASSA
Argentina-1940
De "22 poemas y la máquina electrónica o
Cómo desesperar a los ejecutivos"
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